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25 · mar · 2015

El parto: cómo saber cuándo ir a un centro de salud

Se trata de una de las principales enseñanzas en las clases de preparación al parto: saber reconocer las señales que indican que el mismo se ha desencadenado y cuándo hay que acudir al centro de salud (sanatorio, clínica u hospital). Llegar antes de tiempo puede derivar en inducciones o en partos más instrumentalizados. O bien, puede que te envíen de regreso a casa o que te tengan horas esperando cuando podrías estar mucho más cómoda en tu casa.

El parto: cómo saber cuándo ir a un centro de salud

Pero tan importante como saber cuándo ir es lograr identificar una serie de fenómenos que indican que el embarazo llegó a su término, conocidos como pódromos del parto. Aunque hay partos repentinos, excepcionales, en los que ninguna de estas señales se ha producido, en casi la totalidad de los casos se experimentan varias de ellas.

Estos avisos son:

-La expulsión del tapón mucoso

Se trata de una mucosidad, teñida de sangre, que tapona y protege el cuello del útero. Se puede expulsar repentina o gradualmente y suele ser indicador de que el parto se aproxima. En algunas mujeres sucede justo inmediatamente antes del parto, pero también puede ocurrir con mucha anterioridad. Por lo tanto, por sí solo no es un elemento de valor en el diagnóstico del inicio del trabajo de parto. Incluso hay mujeres que no lo expulsan hasta el momento del parto.

-El abdomen desciende

Lo notarás porque respirarás mejor y sentirás menos pesadez, aunque como presionará aún más la vejiga, también se incrementará la necesidad de orinar cada poco tiempo.

-Cambios emocionales y aparición del instinto de nido

Las anteriores son señales objetivas, pero también están las denominadas subjetivas. Antes de producirse el parto, muchas futuras madres se sienten inquietas o más sensibles. En algunas también aflora el “instinto de nido” común a todos los mamíferos, o necesidad de limpiar y recoger la casa.

-Las contracciones de Braxton Hicks

Aunque es probable que lleves meses sintiendo estas contracciones irregulares, sobre todo si no se trata del primer hijo, cuando se aproxime el momento del parto se incrementarán en intensidad y frecuencia. Se distinguen de las del parto por ser muy irregulares y por interrumpirse al descansar o cambiar de actividad. Además, aunque pueden ser molestas, son indoloras.

¿Cuándo ir al centro de salud?

Hay que acudir sin demora, sin esperar a nadie, si comenzás a sangrar por la vagina o si rompés aguas y están teñidas (el líquido expulsado, en lugar de ser transparente, es oscuro). En estos dos casos, sobre todo en el primero –que puede representar un desprendimiento de placenta–, la espera puede ser muy peligrosa. Por último, si tenés un historial de partos prematuros, no esperes tanto. En ese caso, más vale pecar de previsora y acudir al centro de salud ante la más mínima duda.

Pero si no hay complicaciones, normalmente, parteras y ginecólogos recomiendan acudir al sanatorio:

• Cuando se rompa la bolsa, con líquido claro. La bolsa puede romperse de golpe o puede perderse líquido de forma gradual. Si tenés dudas acerca de si es flujo vaginal o líquido amniótico, colocá un paño sobre la ropa interior para poder diferenciarlo mejor. La rotura de la bolsa puede ir acompañada de contracciones o no. En cualquier caso, hay que ir al centro médico sin falta pero sin apuros.

• Cuando las contracciones son regulares y dolorosas, se suceden cada cinco minutos o menos y no remiten al cabo de una hora, aun cambiando de posición o estando acostada.

• En el caso de notar una disminución o ausencia de movimientos del bebé.

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